La EPA revierte las normas sobre emisiones y desmantela regulaciones climáticas clave

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La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha desmantelado efectivamente normas clave sobre emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), revirtiendo décadas de política climática en lo que la propia agencia describe como su “mayor acción desreguladora”. Esta medida no sólo elimina los incentivos para las tecnologías de ahorro de combustible, como el arranque y parada automáticos de los vehículos, sino que también ataca la base jurídica fundamental para regular las emisiones de GEI en múltiples sectores.

El fin del “hallazgo de peligro”

En el centro de la reversión está la decisión de la EPA de rescindir el “Determinación de Peligro” de 2009. Esta determinación crítica, tomada bajo la administración Obama, estableció que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero representan un riesgo claro para la salud y el bienestar públicos. El Hallazgo fue la base legal para implementar estándares federales de emisiones de GEI, incluidos aquellos aplicados a la industria automotriz, plantas de energía y operaciones de petróleo y gas.

Por qué es importante: Sin el dictamen de peligro, la EPA pierde su autoridad legal principal para regular las emisiones de GEI en virtud de la Ley de Aire Limpio. Esto crea una incertidumbre significativa para las políticas climáticas futuras y potencialmente socava la capacidad de Estados Unidos para cumplir con los compromisos internacionales.

La EPA sostiene que la reversión afectará sólo a las emisiones de GEI, dejando intactas las regulaciones para los contaminantes de criterio (como los gases que forman smog) y los contaminantes tóxicos del aire. Sin embargo, los críticos argumentan que esta distinción es engañosa, ya que se está debilitando el marco más amplio para la protección ambiental.

El impacto en las emisiones y la industria

Bajo la administración Obama, Estados Unidos experimentó disminuciones sustanciales en las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre 2005 y 2020, las emisiones de GEI cayeron un 10 por ciento en general, y las emisiones del sector eléctrico cayeron un 27 por ciento. Las emisiones totales de CO2 relacionadas con la energía también disminuyeron un 12 por ciento durante este período. La reversión de la EPA revierte esta tendencia, permitiendo a los fabricantes de automóviles abandonar tecnologías de ahorro de combustible como el arranque y parada automáticos sin penalización.

La EPA afirma que los consumidores se beneficiarán de una reducción de precio de $2,400 por vehículo, pero los defensores del aire limpio advierten que los costos a largo plazo para la salud pública y el medio ambiente superan cualquier ahorro a corto plazo.

Conrad Schneider, director senior del Clean Air Task Force, afirmó que la administración está “poniendo en riesgo innecesariamente la salud de millones de estadounidenses… apostando por el ahorro de costos en lugar de los beneficios climáticos y de salud pública basados ​​en evidencia”.

Una tendencia más amplia de desregulación

Esta acción es parte de un esfuerzo más amplio para desmantelar las regulaciones ambientales bajo la administración Trump. El director de la EPA, Lee Zeldin, ha planteado la reversión como la eliminación de “16 años de restricciones a la elección de los consumidores y billones de dólares en costos ocultos para los estadounidenses”.

El panorama más amplio: La decisión de la EPA refleja un alejamiento deliberado de la acción climática, priorizando las ganancias económicas a corto plazo sobre la sostenibilidad ambiental a largo plazo. Esta medida no sólo pone en peligro los objetivos climáticos de Estados Unidos, sino que también envía una señal a otras naciones de que Estados Unidos se está alejando del liderazgo climático global.

Las consecuencias a largo plazo de estos retrocesos aún se están manifestando, pero una cosa está clara: la EPA ha alterado fundamentalmente el panorama de la regulación climática en Estados Unidos.