Mazda está implementando medidas discretas de reducción de costos en el rediseñado CX-5 2026 para compensar los aranceles y mejorar la rentabilidad. Estos cambios, que los clientes tal vez no noten de inmediato, incluyen modificaciones en las costuras del volante y una probable reducción de los controles físicos en favor de pantallas táctiles más grandes.
Costuras en el volante: se eliminó un detalle costoso
El cambio más notable confirmado por el director financiero de Mazda, Jeffrey Guyton, es el ajuste del patrón de costura del volante. Anteriormente, Mazda utilizaba un diseño de puntada curvada y alineada horizontalmente, que era más caro de producir. El nuevo CX-5 contará con una costura en ángulo más estándar, alineándolo con la competencia y reduciendo los costos de fabricación.
“Ponemos dinero donde el cliente lo verá y hemos tratado de encontrar grandes eficiencias de costos donde el cliente no lo valore tanto o no lo vea”, dijo Guyton a Automotive News.
Esta decisión refleja la evaluación de Mazda de que los clientes no priorizan este detalle estético específico lo suficiente como para justificar el gasto adicional. En cambio, el fabricante de automóviles está centrando la inversión en características que los consumidores valoran demostrablemente.
Tarifas y presiones de rentabilidad
La iniciativa de reducción de costos está impulsada por aranceles del 15% al 25% impuestos a los vehículos Mazda no fabricados en Estados Unidos. Estos aranceles han reducido los márgenes de ganancias, obligando a la empresa a buscar ahorros en áreas menos visibles. El CX-5, actualmente fabricado principalmente fuera de Estados Unidos, se ve particularmente afectado.
Potencial de controles físicos reducidos
Aunque no se confirma explícitamente, los observadores de la industria especulan que Mazda puede haber reducido la cantidad de botones e interruptores físicos en el interior del CX-5. Esto probablemente sería reemplazado por una interfaz de pantalla táctil más grande, como la nueva pantalla de 15,6 pulgadas disponible con software de Google. Aunque las pantallas más grandes son un punto de venta, el alejamiento de los controles táctiles ha generado críticas por parte de algunos consumidores.
Estos cambios resaltan una tendencia más amplia en la industria automotriz: los fabricantes están examinando cada vez más los costos en medio del aumento de los precios de los materiales, los aranceles y el impulso para el desarrollo de vehículos eléctricos. La estrategia de Mazda sugiere una voluntad de hacer concesiones sutiles en características no esenciales para mantener la rentabilidad sin sacrificar la calidad general percibida.
El alcance total de estas medidas de reducción de costos solo será evidente una vez que se lance el CX-5 2026 a finales de este año. Sin embargo, está claro que Mazda está dando prioridad a la estabilidad financiera al centrar la inversión en áreas donde los clientes otorgan el mayor valor.






















