La infraestructura de carga de vehículos eléctricos (EV) de Australia se enfrenta a un aumento en el robo de cables de cobre, lo que llevó al proveedor líder Evie Networks a implementar un elemento disuasivo de alta tecnología: los protectores CableGuard fabricados por la empresa británica Formula Space. La medida se produce cuando el vandalismo por cable interrumpe la disponibilidad de carga en todo el país, reflejando una tendencia observada en EE. UU., Alemania y el Reino Unido.
El problema: robo de cobre en la infraestructura de vehículos eléctricos
Los ladrones apuntan a los cargadores de vehículos eléctricos específicamente por el cableado de cobre dentro de los cables, que tiene un valor de mercado cada vez mayor. El cobre robado se revende a recicladores, lo que crea un incentivo para el vandalismo en el mercado negro. Geoff Brady, director ejecutivo de Evie Networks, confirma que los recientes incidentes de robo, particularmente en Dandenong, Victoria, impulsaron la decisión de implementar CableGuard en seis ubicaciones en Victoria y Queensland.
Cómo funciona CableGuard: disuasión forense
CableGuard no es sólo una barrera física; Es una trampa forense. La malla protectora que recubre los cables contiene un líquido rastreable a alta presión (1450 psi). Si se corta, el líquido se rocía sobre el perpetrador, brillando bajo luz ultravioleta y vinculándolo directamente con el robo a través de una base de datos compartida por la policía y la seguridad. La funda también incluye materiales a prueba de cortes y seguimiento por GPS, lo que agrega capas de seguridad sin afectar significativamente la flexibilidad del cable.
Tendencias globales y rentabilidad cuestionable
Este problema no es exclusivo de Australia. En EE. UU., Electrify America informó 129 robos de cables en los primeros cinco meses de 2024, más que todo el año anterior. El proveedor alemán EnBW documentó más de 900 casos en 130 sitios. A pesar de este aumento, los expertos de la industria cuestionan si el esfuerzo por robar cobre de los cables de los vehículos eléctricos justifica el riesgo. Travis Allan, de Flo EV Charging, señala que el cobre está fuertemente aislado, lo que dificulta la extracción, mientras que EnBW estima que el valor de reventa de un solo cable ronda los 50 euros (86 dólares australianos).
El panorama general: seguridad de la infraestructura
La implementación de CableGuard subraya la creciente necesidad de proteger la infraestructura crítica contra robos. Si bien las ganancias financieras para los ladrones pueden ser mínimas, la interrupción de la disponibilidad de carga de vehículos eléctricos plantea un problema real para los conductores y la adopción de vehículos eléctricos. La industria está respondiendo con tecnología que combina la protección física con el seguimiento forense, lo que indica un cambio hacia medidas de seguridad más agresivas.
En última instancia, aunque algunos cuestionan la viabilidad del delito, la creciente incidencia del robo de cables obliga a los proveedores de vehículos eléctricos a invertir en medidas de protección. Esto garantiza que las estaciones de carga permanezcan operativas y accesibles para los clientes.
