En el mundo de los grandes turismos de lujo, la edad suele considerarse una responsabilidad. Para el Jaguar XJS, un modelo que había estado en el mercado desde mediados de los años 1970, el consenso de la industria era que se estaba convirtiendo en una reliquia. Ante la feroz competencia de los pesos pesados modernos como el BMW 850i y el Porsche 928GTS, Jaguar se dio cuenta de que “pulir lo antiguo” no era suficiente: necesitaban afilar las garras.
El resultado es el Jaguar XJR-S, un buque insignia de alto rendimiento de edición limitada desarrollado en colaboración con Tom Walkinshaw Racing (TWR). Si bien conserva la silueta clásica de sus predecesores, esto no es simplemente una actualización cosmética; Se trata de una revisión mecánica diseñada para recuperar el lugar de Jaguar en la tabla de alto rendimiento.
Diseñando un regreso
El núcleo de la revitalización del XJR-S se encuentra debajo del capó. Jaguar tomó el motor V-12 estándar de 5,3 litros y le dio nueva vida, ampliando la cilindrada a 6,0 litros. Esta actualización eleva la potencia a 313 hp, un aumento del 13 % que cambia fundamentalmente el carácter del automóvil.
Para manejar este nuevo poder, TWR implementó varias actualizaciones de hardware críticas:
– Suspensión mejorada: Resortes de alta resistencia y amortiguadores Bilstein llenos de gas.
– Agarre mejorado: Nuevas llantas de aleación envueltas en neumáticos Goodyear Eagle ZR de alto rendimiento.
– Aerodinámica: La adición de un alerón trasero y paneles basculantes de plástico “Terminator”.
Las mejoras en el rendimiento son innegables. El XJR-S puede acelerar de 0 a 60 mph en sólo 6,6 segundos, superando a varios rivales contemporáneos. Lo más impresionante es que su poder de pase a media distancia es excepcional; el V-12 permanece “cargado y amartillado”, listo para avanzar con un torque sin esfuerzo.
El lujo del exceso (y la excentricidad)
El XJR-S es un estudio de contradicciones. En el interior, la cabina es una clase magistral del lujo tradicional británico, con cuero “Autolux” notablemente flexible y lustrosos enchapados en nogal. Huele a dinero viejo y a artesanía de alta gama.
Sin embargo, el interior también resalta las peculiaridades de la antigua ingeniería británica:
– Ergonomía reducida: A pesar del enorme espacio que ocupa el automóvil, la cabina es sorprendentemente estrecha. Los pilares A son gruesos y el túnel de transmisión es ancho, lo que deja poco espacio para la comodidad.
– Sistemas complejos: El sistema de seguridad está notablemente sobrediseñado, rayando en lo absurdo, con varios modos y alarmas que pueden ser difíciles de navegar.
– Peculiaridades mecánicas: Desde sensibles tapones de combustible hasta interruptores idiosincrásicos, el automóvil exige un conductor que aprecie la “personalidad” por encima de la precisión pura y clínica.
Posición de mercado: escasez versus valor
Con un precio cercano a los $78,000, el XJR-S es una propuesta costosa. Jaguar ha limitado intencionalmente la producción a solo 100 unidades, asegurando que el automóvil siga siendo un artículo de colección en lugar de un producto de consumo masivo.
A este precio, el XJR-S no compite en una hoja de especificaciones contra un Lexus o un Mercedes; se compite en emoción y prestigio. Es un automóvil para quienes valoran la rareza y el aura suave y específica que sólo un Jaguar V-12 puede brindar.
El veredicto
El Jaguar XJR-S es un logro magnífico, aunque defectuoso. Se las arregla para tomar un diseño que estaba llegando al final de su ciclo de vida y transformarlo en algo urgente y emocionante. Es pesado, a veces estrecho y absolutamente excéntrico, pero posee un “encanto elegante” que los competidores modernos y más lógicos luchan por replicar.
Resumen: El XJR-S es una resurrección de alto rendimiento que intercambia la perfección clínica moderna por un carácter puro y la exclusividad, lo que demuestra que incluso un ícono envejecido aún puede infundir miedo en sus rivales.






















