La reversión del odómetro solía ser un simple truco mecánico. Quitaste la carcasa del tablero, tomaste las ruedas numeradas y las hiciste retroceder. De repente, parecía que un batidor de alto kilometraje apenas había salido de la sala de exposición. Era fácil hacerle pasar un coche defectuoso a alguien que no sabía nada más.
Un analista informático de Missouri vio una solución diferente. Pensó que se podía acabar con el fraude agregando datos de kilometraje de los registros de inspección estatales. Mejor aún, pensó que se podría crear un negocio en torno a ello.
Los primeros días de los informes del historial de vehículos
Edwin Barnett III lanzó CARFAX en 1984. Su startup comenzó siendo pequeña, vendiendo informes basados en sólo 10.000 registros de vehículos. El crecimiento requería escala. Barnett sabía que para competir necesitaba acceso a datos mucho más allá de su grupo inicial.
La expansión fue rápida. En nueve años, CARFAX estaba obteniendo récords de automóviles en los 50 estados. Una década después, la base de datos alcanzó los 100 millones de registros. ¿Otros diez años después? La empresa gestionaba alrededor de 3.000 millones de registros.
En la actualidad, CARFAX tiene su sede en el norte de Virginia. Pero sus raíces permanecen en Columbia, Missouri, donde la oficina original alberga ahora un enorme centro de datos. Esta instalación procesa la asombrosa cifra de 6 mil millones de registros, manteniendo intacta la historia de las carreteras estadounidenses.
Asociaciones gubernamentales y vehículos desguazados
El gobierno de Estados Unidos reconoció desde el principio la utilidad de estos informes. Durante el programa “efectivo por chatarra” de 2009 (oficialmente, el Sistema de reembolso de subsidios para automóviles, o CARS), la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras se asoció con CARFAX y Experian Automotive.
El gobierno proporcionó los números de identificación del vehículo (VIN) para los 700.000 automóviles viejos que los consumidores intercambiaron. La ley exigía que estos motores fueran destruidos y el metal desechado. Al compartir datos con proveedores de informes históricos, el gobierno se aseguró de que los registros públicos reflejaran la desaparición de estos vehículos. Esto evitó que los mismos cacharros fueran desviados silenciosamente al mercado de automóviles usados.
Cultura corporativa en CARFAX
Más allá de los datos, la empresa ha cultivado un entorno de trabajo específico. Según The Washingtonian, CARFAX se encuentra entre los mejores lugares para trabajar en Estados Unidos.
Los beneficios son específicos. El catering del almuerzo del viernes es estándar. La cafetería incluye una estación de Wii y una cancha de baloncesto. Los beneficios de salud se extienden a las parejas domésticas del mismo sexo. La empresa también subsidia las membresías de gimnasios. Estas políticas contribuyen a una alta felicidad de los empleados.
A continuación, analizamos el contenido real de estos informes.





















